Redes sociales en la Facultad de Humanidades de Toledo.

Hoy charlamos con Rafael Villena, profesor de Historia Contemporánea de la Facultad de Humanidades de Toledo,
encargado de gestionar la página web y las redes sociales de la Facultad.  


¿Desde cuándo tiene página web la Facultad?

La facultad tiene web desde hace muchos años, pero la nueva es de hace tres o cuatro. Antes tenía una página que se utilizaba muy poco, con poca información y que es la estándar que tienen otras facultades, la que crea la UCLM para todos los centros. Hace cuatro años pensamos que había que renovarla y rediseñarla, y de esa idea surgió lo que ahora veis.

¿Es casualidad que sea el profesor de Historia Contemporánea el que se encarga de las nuevas tecnologías en la Facultad?

Pues sí. Me gustan las NNTT desde muy jovencito, independientemente de que me guste la historia contemporánea. Los más "tecnológicos" en la facultad quizás seamos Iñaki, Luis Alfonso y yo, y de ellos uno no es del mundo contemporáneo, mientras que Julio sí lo es y es menos "tecnológico". Puede ser un poco casualidad

Según la revista Times el personaje más influyente de 2011 es el bloguero egipcio Wael Ghonim. ¿Esto demuestra el peso que tienen hoy en día las Redes Sociales?

Pues ahora mismo sí, si no estás en Facebook no existes, pero esto puede cambiar en breve. El futuro en las tecnologías es my cambiante. Hace un par de años yo tenía perfil en "My Space" y si no lo tenías "no eras nadie". Ahora ha quedado para los músicos independientes. Hoy en día lo utilizamos para comunicarnos, como alternativa a la telefonía, como una forma de informarnos... y la facultad tiene que estar también ahí y por eso estamos en Tuenti, Flickr, Youtube...

¿No crees que la Facultad es muy joven para tener Tuenti?

No, la facultad tiene que estar ahí, es una forma de difundir la información y de tener un contacto más cercano con los alumnos. Aunque cuando decimos la facultad soy yo, yo soy quien mantengo todos esos perfiles y doy de sí lo que doy de sí. Aún así reconozco que no los puedo prestar la atención que debería pero hay que estar ahí y si surgiese alguno más también. Cada uno tiene un tipo de público determinado y hay que estar en las actuales y en las que vengan.

Se habla mucho de que las RRSS modifican nuestra forma de comunicarnos, incluso hay autores que afirman que estamos perdiendo la capacidad de mantener la concentración en la lectura. ¿Cómo lo ves?

Es un cambio de paradigma cultural. Es cierto que se ha perdido capacidad de concentración y hay estudios al respecto bastante solventes que dicen que hay que lanzar mensajes breves porque la gente no lee más que un párrafo o dos y si sólo son frases mejor. Yo soy consciente de ello y cuando mis compañeros me piden que publique alguna noticia, a veces me mandan textos demasiado extensos que tengo que recortar. No es que limite el número de caracteres pero hay que mandar mensajes rápidos. Está cambiando (la forma de comunicarnos), no sé si es bueno, malo o regular, lo que sí que es cierto es que todos los cambios, al principio nos parecen malos porque afectan a nuestra tradición, nuestra costumbre y nos descolocan. Pese a todo debemos tener en cuenta que las redes sociales tienen un potencial importante para la comunidad educativa.

¿E incitan al "marujeo"?

Sí, son un ejercicio de exhibicionismo alucinante. Cuelgas fotos tuyas de fiesta, de tu casa, de tus viajes, de tu novio, de tus amigos... Es un ejercicio de exhibicionismo, pero también debemos tener ese punto de exhibicionismo y voyerismo.

¿Podrías contarnos alguna curiosidad?

En las redes sociales mis entradas son vertiginosamente rápidas y, aunque cuando abrí los perfiles algunos alumnos me dijeron que no me iban a aceptar para que no les cotillease, he de decir que he cotilleado, no te voy a decir que nada, pero muy muy poco. ¡Bastante tengo con mi Facebook personal! Yo sé que estamos en niveles distintos, yo soy profesor, vosotros tenéis otro ritmo y tenéis derecho a odiarnos, a iros de fiesta... Separo bien las cosas y no voy a juzgar a nadie por ello. 
Pendrives, lectores electrónicos, tabletas... ¿Crees que acabaremos todos leyendo en formato digital?

Sí, no sé cuándo pero sí, el libro en papel acabará quedando para ediciones especiales pero, desde luego, va a cambiar del mismo modo que el cedé va a desaparecer y que desaparecieron los disquetes. Aquí el cambio es más lento que en países como EEUU porque nuestra cultura libraría es de cinco o seis siglos, mientras que la musical es del siglo pasado. Estuve hace un par de años en Nueva York y vi en el metro a mucha gente leyendo en ebooks, en España ya se ven cada vez más gente leyendo en lectores electrónicos y el ejemplo es el triunfo del iPad. Yo me he comprado uno, no me lo han mandado todavía, pero sustituiré mis apuntes en papel por él. Iré a clase con mi IPad al igual que sé que los alumnos de primero van con sus portátiles. Sí, creo que va a cambiar, aunque eso no significará la desaparición del papel, y la administración tiene además una responsabilidad importante de cara al gasto y al consumo de papel. Aunque este cambio también tiene su riesgo, el papel se pierde por causas químicas, pero la información digital también puede perderse.

En clase siempre has defendido la utilización de software libre ¿Por qué?

Independientemente de lo que haga cada uno, yo utilizo tanto software libre como de propietario, creo que la universidad no está cumpliendo un compromiso ético. El software propietario, sea de la compañía que sea, es de una empresa a la que estamos generando beneficios. El software libre está hecho por una comunidad detrás de la cual hay fundaciones y voluntarios que contribuyen al enriquecimiento científico y tecnológico de la Humanidad. Por esto las universidades deberían tener prácticamente solo software libre, porque en nuestro uso cotidiano se podría utilizar este sin necesidad de pagar licencias. Sus propios informáticos podrían crear versiones adaptadas de los programas y, por un lado, sería mucho más barato y, por otro, contribuiría al desarrollo tecnológico. Además, otra ventaja es que no te ata a nadie ya que un software propietario no puedes modificarlo y para adaptarlo a tus necesidades. Por tanto, independientemente de lo que uno haga, la Universidad no lo está haciendo bien, no debería haber renovado las licencias con Microsoft y sí haber apostado por el desarrollo de Open Office porque para el uso que hacemos, editor de textos, presentaciones, etc. no es necesario. En cambio sí apostó por Moodle, que es software libre, lo ha adaptado a sus necesidades y se ha mostrado como una buena herramienta y un buen programa. Todo el software sobre el que se sostiene la página web y con el que la mantengo es libre. No hay ningún programa que sea "de propietario", además que siempre se piensa en Microsoft (para contratar), nunca se les ocurre otra marca.

Cada vez se prima más la brevedad y la concisión. ¿Has pensado pedir las respuestas de tus exámenes en formato tweet?

NO, Soy un defensor de la tecnología pero hago un uso bastante racional, para mi punto de vista, de ellas. La materia que explico no se adapta a ese formato y quiero que o explayéis y que articuléis un discurso. En mi asignatura no me planteo ni exámenes tipo test ni respuestas en 150 caracteres.

¿Qué se puede decir en esos 150 caracteres?

¡Muchísimas cosas! 150 caracteres pueden levantar polémicas nacionales, puedes hundir a alguien y también levantarlo. Se puede decir muchas cosas con 150 caracteres, ahora bien, nunca podrá sustituir a un ensayo de cuarenta o doscientas páginas fruto de una reflexión reposada. Y también me apetece leer eso, digamos que son planos diferentes. Es lo que ocurre cuando te enfrentas diariamente al periódico, primero lees los titulares y si te interesa te detienes. Lo que yo no quiero es que el titular haga el papel de todo el artículo, y ese es mi miedo. Yo quiero que exista el libro y que existan también los 150 caracteres.   
  
¿Tu accesorio preferido?

El iPhone, no puedo vivir sin él. 
 

¿Y alguna nostalgia tecnológica?

No soy muy fetichista del objeto, pero este [señala un viejo ordenador que tiene en su escritorio], era un deseo desde mi época de estudiante, pero que no me pude comprar porque mi presupuesto no alcanzaba para tanto. Lo tenía la Secretaria del Decano de la Facultad de Letras de Ciudad Real allá por el año ochenta y siete. Me fascinaba que había un icono que era como una papelera, y era donde la secretaria eliminaba los documentos, ¡y que había dibujos en la pantalla! Entonces una vez que pude lo compré por e-bay, lo reparé, funciona y, de vez en cuando, lo enciendo. Me gustaba tener el objeto por lo que me recuerda, porque fue el primer ordenador, porque yo lo veía en la facultad, donde sólo existía ese porque costaba muchísimo, pero no soy nostálgico. Los vinilos se estropeaban enseguida, las cintas tenían un ruido de fondo espantoso, los VHS, vistos tres veces, se les va el sonido entonces, ¿cómo voy a ser nostálgico de eso frente a un disco de alta calidad o, lo que yo ya hago, que es escuchar emisoras de radio por internet con música especializada? ¿Cómo voy a echar de menos las interferencias en la radio porque el vecino ha encendido la batidora? Soy muy poco nostálgico.

Resumen de la entrevista publicada en:


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